La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 19.– ”De todos estos ejemplos puedes deducir que no te pertenece ninguno de los bienes que te atribuyes. Por tanto, si no contienen intrínsecamente ninguna bondad deseable, ¿por qué has de lamentar su pérdida o gozarte en su posesión?
20.– ”Si por su naturaleza son deseables, ¿qué es lo que a ti te va en ello? Porque igualmente serán apetecibles aunque no te pertenezcan.
21.– ”O de otra forma: si tienen algún valor, no lo deben al hecho de ser tuyos; al contrario, los has contado entre tus riquezas precisamente porque ya antes eran apreciables.
22.– ”¿Y qué pretendéis al llamar a la Fortuna con semejante clamor? Paréceme tan sólo que buscáis el huir de la necesidad por medio de la abundancia.
23.– ”Y así es como llegáis a un resultado contrario, porque son necesarios muchos más medios para poder sostener un tren lujoso. Con mucha verdad se dice que cuanto más se tiene mayores son las necesidades, y por el contrario, con menos se contenta el que mide su abundancia con arreglo a la sencilla ley natural y no por lo que exige una ambición desenfrenada.