La Consolación de la filosofía
La Consolación de la filosofía 10.– ”Y no sin funestas consecuencias: porque los malvados hacen despreciables los cargos que ostentan manchándolos con su contacto.
11.– ”Para que acabes de comprender cómo esas fugaces dignidades no pueden reportar el honor verdadero, escucha este razonamiento: si un ciudadano, repetidas veces elegido cónsul, se presentara casualmente en un pueblo o país extranjero, ¿crees que allí le rendirían muchos honores en virtud de sus funciones?
12.– ”Si los cargos implicasen de suyo los honores, no perderían tal prerrogativa en ningún tiempo ni en parte alguna del mundo; el fuego en todas partes y siempre, da calor.
13.– ”Pero como los cargos no poseen un valor propio sino el que les atribuye la equivocada opinión de los hombres, de ahí que se desvanezca su esplendor ante quienes no ven en ellos el carácter de honor o dignidad.
14.– ”Esto, por lo que hace al pueblo extranjero que no entendía de investiduras consulares; pero aun en donde ha sido creado el cargo ¿es que va a durar eternamente?