Juramentada
Juramentada La política en Urithiru hervía. Reyes y altos príncipes, refugiados tras los muros imposibles de la torre, tejían intrigas mientras la verdadera amenaza crecía afuera. Taravangian, el anciano rey de Kharbranth, tramaba en las sombras, su mente calculadora oscilando entre la brillantez y la torpeza, dependiendo de la voluntad de un dios que ya no parecía escuchar.
En Kholinar, la reina Elhokar intentaba mantener el control de una ciudad al borde del colapso. Religiones prohibidas florecían en los callejones, y algo monstruoso habitaba tras las puertas cerradas de su palacio. Kaladin, acompañado por un pequeño grupo de aliados, planeaba infiltrarse para rescatar a la reina y su hijo... pero el tiempo jugaba en su contra.
Cada decisión parecía cargar con un eco de fatalidad. Cada palabra mal dicha, una semilla para la ruina. Entre los escombros del antiguo orden, los Portadores del Vacío —seres de poder ancestral y odio puro— regresaban, trayendo consigo una nueva Desolación.
Y aún así, en los corazones rotos de los Caballeros Radiantes, sobrevivía una chispa de resistencia. Una juramentada promesa de proteger, incluso cuando todo estaba perdido.
Shallan, perdida entre sus ilusiones, se preguntaba quién era realmente.
Dalinar, asediado por su pasado, luchaba por convertirse en algo digno.
