Juramentada
Juramentada Mientras tanto, en Urithiru, Shallan Davar descendÃa a los niveles inferiores de la torre, guiada por sus múltiples identidades: la elegante Velo, la perspicaz Radiante. Cada paso hacia abajo era un paso más profundo en la oscuridad de su propia alma.
—Aquà abajo, no somos quienes creemos ser —murmuró Velo, mientras las luces parpadeaban y sombras sin rostro se escurrÃan en los bordes de su visión.
Entre ruinas olvidadas, Shallan descubrió sÃmbolos tallados, puertas selladas con antiguas protecciones y secretos que no debÃan ser removidos. El miedo era un compañero constante, tan real como el latido acelerado en su pecho.
Dalinar Kholin, en cambio, luchaba en una guerra distinta. No contra enemigos de carne, sino contra el peso insoportable de sus recuerdos. Los fragmentos de su vida anterior —las masacres, las traiciones, los juramentos quebrados— surgÃan en sus visiones. La verdad era una daga invisible que desgarraba su intento de redención.
En una reunión de lÃderes, Dalinar proclamó:
—Si queremos sobrevivir, debemos unirnos. No como reinos, no como ejércitos. Como personas.
