Palabras radiantes
Palabras radiantes Mientras tanto, en el otro extremo de Roshar, Shallan seguÃa a Jasnah a través de una vasta biblioteca. Los estantes eran interminables, cada uno repleto de manuscritos tan antiguos que parecÃan crujir bajo el peso de los siglos. Pero no era la edad de los textos lo que ponÃa los pelos de punta a Shallan, sino la voz de Jasnah.
—La verdad siempre está envuelta en oscuridad, Shallan. —Jasnah se detuvo frente a un tomo negro con bordes dorados—. Y quienes la buscan deben estar preparados para las consecuencias.
Shallan asintió, pero su mente giraba en torno a otro tema. Esa misma mañana, habÃa robado algo de Jasnah: una de sus piedras alma. El objeto brillaba débilmente en el bolsillo de su vestido, y cada paso que daba con Jasnah parecÃa acercarla a ser descubierta.
—Dime, Shallan, ¿por qué deseas aprender los secretos de la Luz Tormentosa? —preguntó Jasnah, girándose para enfrentarse a su pupila.
Shallan vaciló, buscando las palabras correctas. —Porque quiero... entender el mundo. Quiero saber por qué la tormenta nunca se detiene.
Jasnah la miró fijamente, sus ojos claros perforando los de Shallan como si fueran capaces de leer cada mentira.
—No estás siendo completamente honesta. Pero eso es algo que podemos corregir.
