Steelheart
Steelheart —No. —David apretó el gatillo, disparando directamente al pecho de Steelheart. Las balas rebotaron, inútiles, pero ese no era el objetivo. Las explosiones se desataron en cadena, envolviendo la plaza en una tormenta de fuego y metal. Cuando el polvo se disipó, Steelheart seguÃa en pie, sin un rasguño aparente.
—Fue un buen intento —dijo Steelheart, su voz cargada de burla. Pero David sonrió.
—No fue un intento. Fue una prueba. Ahora sé cómo matarte.
Steelheart frunció el ceño, por primera vez mostrando algo que se parecÃa al miedo. David levantó una pistola que habÃa guardado como última carta: el arma que su padre habÃa usado en el banco. Todo encajaba. El disparo que lo habÃa herido no era solo una coincidencia. Era su propio poder reflejado en él, su ira convertida en su debilidad.
—Es irónico, ¿no? —dijo David, apretando el gatillo—. Eres invencible, excepto contra ti mismo.
El disparo resonó en la plaza. Steelheart intentó bloquearlo, pero la bala lo alcanzó en el pecho. Su grito fue un rugido de pura desesperación, un sonido que parecÃa sacudir el universo mismo. Por un momento, pareció resistirse, pero luego cayó de rodillas. La luz en sus ojos se apagó, y con un último suspiro, se desplomó.