Secretos de familia
Secretos de familia Mientras tanto, Chase se sorprende de sí mismo. Nunca había repetido con una mujer. Nunca había querido más de una noche. Pero con Jessica... quiere todo. Su risa, su cuerpo, sus silencios. Empieza a imaginarla en su mundo, en sus rutinas. Y eso lo aterra.
En su interior, una voz susurra: “Te estás enamorando”.
Pero no lo admite. Prefiere disfrazarlo de obsesión, de capricho. Solo que la pasión entre ellos tiene algo más. Un hilo invisible que va más allá del sexo. Una conexión que lo desestabiliza.
Jessica, por su parte, intenta apartarse. Tiene miedo de que, al revelarse, todo se derrumbe. Decide escribirle una carta. Contarle toda la verdad. Pero al final, no puede entregarla. La guarda. La esconde.
Y Chase sigue sin saber. Solo intuye que hay algo en ella que no encaja del todo. Un gesto fugaz, una evasiva. Pero el deseo es más fuerte que la duda. Cuando están juntos, el mundo desaparece.
Una noche, después de una jornada larga en el restaurante, Chase la visita en su pastelería. Nadie más está ahí. Ella le ofrece un pastel de frambuesa y chocolate. Él la mira como si fuera lo único dulce que necesita.
—Podrías quedarte —susurra Jessica.
—¿Y si no quiero irme nunca? —responde Chase.