Agnes Grey
Agnes Grey Después de aquella ocasión, me visitó una o dos veces, en ausencia de mis alumnos, para explicarme cuáles eran mis obligaciones hacia ellos. En cuanto a las chicas, su única preocupación parecía ser hacerlas lo más atractivas y bien educadas que fuera posible, sin que ello les procurara la menor molestia. Así, yo debía encontrar la forma de divertirlas y complacerlas, instruirlas, refinarlas y pulirlas, con el menor esfuerzo posible de su parte ni ejercicio de autoridad de la mía. Con relación a los dos chicos, mis obligaciones eran muy parecidas, aunque, en vez de virtudes femeninas, debía meterles en la cabeza la mayor cantidad posible de gramática latina y del Delectus de Valpy, sin que de nuevo esto les procurara demasiadas molestias. Quizá John fuese un poco «altanero» y Charles, un poco «nervioso y pesado»…