Agnes Grey
Agnes Grey Unas cuantas observaciones más sobre las idas y venidas de Horton Lodge y habré terminado, por el momento, con las descripciones más áridas.
La casa era muy respetable, superior a la del señor Bloomfield tanto en antigüedad como en tamaño y magnificencia; no tenía un jardín exquisito, ni un césped bien cortado, pero en su lugar los árboles jóvenes crecían protegidos por empalizadas, había un bosque de álamos y un pinar, y también un gran parque lleno de ciervos y embellecido por árboles centenarios. La comarca era hermosa, con esa belleza de campos fértiles, árboles florecientes, senderos verdes y tranquilos, y setos que parecían sonreír salpicados de flores silvestres; pero tan sumamente llano para alguien que había nacido y había sido criada entre las abruptas colinas de…
La distancia que nos separaba de la iglesia del pueblo era de unas dos millas y, en consecuencia, el coche de la familia se utilizaba todos los domingos por la mañana, y a veces más a menudo.
El señor y la señora Murray creían suficiente hacer acto de presencia en la iglesia una sola vez en el curso del día, pero los niños preferían volver con frecuencia una segunda vez para no tener que vagar por el campo todo el día sin hacer nada.