Agnes Grey
Agnes Grey Sus temas favoritos eran la disciplina eclesiástica, sus ritos y ceremonias, la sucesión apostólica, el deber de la reverencia y obediencia debidas al clero, el crimen atroz de la disensión, la necesidad absoluta de observar todas las formas de la devoción, la reprensible presunción de algunas personas que se atrevían a pensar por sí mismas en asuntos religiosos o a guiarse por sus propias interpretaciones de las Escrituras. Ocasionalmente (para complacer a sus feligreses ricos), hablaba de la necesidad de que los pobres mantuvieran una sumisa deferencia hacia los ricos, apoyando sus máximas y exhortaciones con citas de los Padres de la Iglesia, de quienes parecía saber mucho más que de los Apóstoles y Evangelistas, y cuya importancia parecía considerar tan relevante como la de estos últimos.
No obstante, de vez en cuando nos daba un sermón distinto —que algunos calificarían de muy bueno—, pero sombrío y severo, en el que representaba a Dios como a un terrible tirano más que como a un padre benevolente.