Agnes Grey
Agnes Grey Me alegré mucho de entrar en la casa y de encontrarme de nuevo en mi habitación. Mi primer impulso fue hundirme en el sillón que estaba junto a la cama y, reposando la cabeza en la almohada, buscar alivio en las lágrimas —¡lo necesitaba de tal forma!—, pero, ¡ay!, tuve que contener mis sentimientos una vez más. La campana… la odiosa campana anunció la comida, y tuve que bajar, aparentando tranquilidad, sonreÃr, reÃr y hablar de tonterÃas, y también comer, como si todo estuviese en orden y acabara de volver de un agradable paseo.