Agnes Grey
Agnes Grey HacÃa muchos años que no habÃa tenido noticias de su familia. Naturalmente, me sentÃa intrigada por el contenido de la carta y observé su cara mientras la leÃa, sorprendiéndome un poco al ver que se mordÃa los labios y enarcaba las cejas, como si estuviera enfadada.
Cuando terminó de leerla, y de forma un tanto despreciativa, la arrojó sobre la mesa, y, con una sonrisa desdeñosa, dijo:
—Vuestro abuelo ha tenido el detalle de escribirme. Dice que sin duda debà de arrepentirme de mi «desgraciado matrimonio» hace mucho tiempo, y que si me avengo a reconocerlo y a confesar el error que cometà al desoÃr sus consejos, y por el que he tenido que sufrir tanto, volverá a convertirme en una dama, «si es que es posible después de haber caÃdo tan bajo», y recordará a mis hijas en su testamento…