Agnes Grey
Agnes Grey Por la tarde volvimos a la clase; tuvimos un nuevo recreo; tomamos el té en el cuarto de estudios; vestà a Mary Ann para los postres y, cuando ella y su hermano se marcharon al comedor, aproveché la oportunidad para escribir una carta a mi familia, pero los niños regresaron antes de que hubiese podido terminarla.
A las siete tuve que acostar a Mary Ann; jugué con Tom hasta las ocho, hora en la que también él se marchó, y terminé mi carta; deshice mi equipaje —algo que hasta entonces no habÃa tenido tiempo de hacer— y por último me acosté yo también.
Pero éste es un resumen demasiado sencillo de mis actividades cotidianas.