Agnes Grey
Agnes Grey Cuando la pequeña Fanny comenzó sus clases, confié en que serÃa dulce e inofensiva al menos; pero unos pocos dÃas, si no unas pocas horas, bastaron para destruir esa ilusión. Descubrà que era una criatura traviesa e intratable; a pesar de su corta edad, era propensa a las mentiras y sentÃa una alarmante pasión por poner en práctica sus dos armas favoritas de ataque y defensa: la de escupir a la cara de aquellos que le molestaban y la de bramar como un toro cuando sus descabellados deseos no se veÃan cumplidos. Como, por lo general, se mostraba bastante tranquila en presencia de sus padres, y éstos estaban convencidos de que era una niña extraordinariamente dulce, creÃan a pies juntillas sus mentiras, y sus gritos desaforados les hacÃan sospechar que la trataba de forma cruel e injusta. Cuando su mal carácter terminó por hacerse evidente, incluso a sus ojos llenos de prejuicios, sentà que también de aquello me hacÃan responsable.
—Qué niña tan traviesa se está volviendo Fanny —le decÃa la señora Bloomfield a su marido—. ¿Se ha dado cuenta de lo cambiada que está desde que empezó sus clases? Dentro de poco será tan mala como los otros dos, y lamento decir que también ellos han empeorado últimamente.