Agnes Grey

Agnes Grey

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Nadie me echó en cara mi fracaso o me dijo que hubiese hecho bien en seguir este o aquel consejo, de forma que me sentí dichosa de vivir en casa. Todos estaban alegres de tenerme de nuevo entre ellos y, para borrar los sufrimientos que había padecido, se mostraban más atentos que nunca conmigo. Pero nadie quiso tocar un solo chelín del dinero que había ahorrado con tanta ilusión con la esperanza de compartirlo con ellos. A fuerza de arañar de aquí y de allá, nuestras deudas estaban casi saldadas. Mary había tenido un notable éxito con sus dibujos, pero mi padre insistió también en que guardase para ella el fruto de su trabajo. Nos aconsejó que, después de separar el dinero que necesitáramos para nuestro humilde guardarropa y nuestros pequeños gastos, depositáramos en el banco el resto de nuestras economías, diciendo que quizá muy pronto sería lo único con lo que podríamos contar, ya que tenía el presentimiento de que no estaría mucho tiempo entre nosotras y solo Dios sabía qué iba a ser de nuestra madre y de nosotras cuando él faltase.

¡Mi querido padre! Estoy convencida de que, si se hubiera preocupado menos por las calamidades que nos amenazaban con su muerte, aquella temida desgracia no habría ocurrido tan pronto. Mi madre hacía lo indecible por evitar que hablara de ello.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker