Jane Eyre
Jane Eyre Algunos individuos del condado, de buena familia y buen corazón, realizaron importantes donaciones para la construcción de un edificio en un emplazamiento más adecuado. Se instauraron nuevas reglas que mejoraban la dieta y el estado de la ropa y los fondos de la escuela fueron confiados a manos de un comité. El señor Brocklehurst mantuvo su puesto de tesorero gracias a su riqueza y a las influencias familiares, pero se contrató a una persona que le descargara de todas sus obligaciones: un caballero de mentalidad más amplia y compasiva, que compartía sus tareas de inspección con otros que sabían combinar la razón y la severidad, el confort con la economía y la compasión con el sentido común. Realizadas todas estas mejoras, la escuela llegó a ser una institución verdaderamente útil y digna. Después de las reformas, permanecí dentro de sus muros durante ocho años: seis de ellos como alumna y dos como profesora, y desde ambos puestos puedo dar testimonio de su valor y de su gran labor educativa.