Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y se marcharon, cerrando la puerta con llave.

La habitación roja no se usaba muy a menudo, por no decir nunca, a no ser que el número de invitados de Gateshead Hall hiciera necesario disponer de todos los cuartos de la casa. Sin embargo, era una de las estancias más grandes y mejor amuebladas de la mansión. En el centro se elevaba, cual tabernáculo, un magnífico lecho sujeto por cuatro pilares de caoba de los que caían pesados cortinajes de damasco rojo, a juego con las cortinas de los dos grandes ventanales cuyas persianas no se subían jamás; la alfombra era roja y una tela del mismo color cubría la mesilla que había a los pies de la cama. Las paredes estaban pintadas de un suave tono crema con un toque rosáceo, y tanto el armario como el tocador eran de caoba, oscuros y brillantes. Por encima de esas sombras oscuras destacaba la pila de colchones y almohadas que vestían la cama, cubierta por una nívea colcha de algodón; junto a la cabecera, un amplio y cómodo sillón blanco provisto de un reposapiés aparecía a mis ojos como si fuera un trono de nieve.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker