Jane Eyre
Jane Eyre El animal se levantó y caminó hacia mÃ, sin dejar de olisquearme. Lo acaricié y él movió el rabo en señal de saludo. Su aspecto era el de una criatura fantasmal y yo no comprendÃa cómo se las habÃa apañado para llegar hasta el saloncito de la señora Fairfax. Hice sonar el timbre, ya que querÃa que alguien me trajera una vela y asimismo obtener información de ese visitante. Leah apareció.
—¿De quién es este perro?
—Ha venido con el señor.
—¿Con quién?
—Con el amo, el señor Rochester. Acaba de llegar.
—Ya veo. ¿La señora Fairfax está con él?
—SÃ, y también la señorita Adela. Están en el comedor, y John ha ido en busca de un médico. El amo ha sufrido un accidente: el caballo se cayó y él se ha torcido un tobillo.
—¿El caballo cayó en el camino de Hay?
—SÃ, al bajar la colina. Al parecer resbaló sobre el hielo.
—¡Vaya! ¿Te importa traerme una vela?