Jane Eyre
Jane Eyre —El del señor Reed, sÃ: murió en ese cuarto y su cadáver se veló allÃ. Ni Bessie ni nadie de la casa se atreven a entrar en esa habitación de noche si pueden evitarlo. Fue una crueldad encerrarme allà sola y sin una vela… Fue tan cruel que creo que no podré olvidarlo nunca.
—¡TonterÃas! ¿Y es eso lo que la hace sentir desgraciada? ¿Sigue teniendo miedo ahora que es de dÃa?
—No, pero la noche no tardará en caer de nuevo… Además, hay otras cosas que me hacen ser muy infeliz.
—¿Qué otras cosas? ¿Puede usted contármelas?
¡Cuánto deseaba contestar con todo detalle a esta pregunta! ¡Pero era tan difÃcil construir una respuesta coherente! Los niños sienten, pero les cuesta mucho analizar sus sentimientos, y aun en el caso de que logren hacer un análisis parcial, son incapaces de traducir el resultado en palabras. Sin embargo, por miedo a perder la primera oportunidad que tenÃa de compartir mi pena, me tomé mi tiempo e, inquieta, me esforcé por dar una respuesta sincera aunque incompleta.
—No tengo padre, ni madre, ni tampoco hermanos.
—Pero tiene una tÃa amable y tres primos.
Hice una nueva pausa antes de armarme de valor para continuar.