Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Obedecí. No se inclinó hacia mí, sino que se limitó a observar con la espalda apoyada en el respaldo de la silla. Comenzó a murmurar:

—La llama palpita en los ojos, los ojos brillan como el rocío; parecen suaves y llenos de sentimiento, y en apariencia se ríen de mi jerga, pero son susceptibles a ella: las impresiones se suceden en su nítida esfera. Cuando de ellos se borra la sonrisa, aparece la tristeza: una languidez inconsciente parece sobrecargar las pestañas, eso es una señal de la melancolía que provoca la soledad. Se aparta de mí: no está dispuesta a dejarse estudiar con más profundidad; parece negar mis descubrimientos, despreciarlos con su mirada burlona, rechazar las acusaciones de sensibilidad y tristeza. Ese orgullo y esa reserva que muestran confirman mi juicio: los ojos son favorables.

»En cuanto a la boca, en ocasiones se entrega con alegría a la risa: está dispuesta a explicar todo lo que le pasa por la mente, aunque me atrevería a decir que guarda un estricto silencio para todo lo que sucede en el corazón. Es móvil y flexible, nunca fue pensada para verse oprimida en el silencio eterno que comporta la soledad: es una boca de palabra pronta y sonrisa fácil, capaz de expresar afecto por su interlocutor. También ese rasgo, pues, le es propicio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker