Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Tampoco a ti, prima Eliza —respondí entonces—, pero toda la que tengas estará dentro de un año encerrada en los muros de un convento francés. De todos modos, no es asunto mío; si a ti te parece bien, allá tú.

—Tienes razón —me dijo.

Y con estas palabras emprendimos dos caminos distintos. Puesto que no tendré ocasión de referirme a ella o a su hermana en las páginas restantes, aprovecho para decir que Georgiana contrajo un ventajoso matrimonio con un caballero rico y viejo, mientras que Eliza tomó los hábitos y llegó a ser la superiora del convento donde hizo el noviciado y al que legó su fortuna.

Nunca antes había experimentado la sensación que embarga a alguien cuando regresa a casa después de un periodo de ausencia, sea largo o corto. De niña, había conocido lo que era volver a Gateshead después de un prolongado paseo para tener que enfrentarme a una reprimenda por mi aspecto malhumorado y taciturno, y más tarde supe lo que era volver a Lowood desde la iglesia ansiando en vano recibir una buena comida y algo de calor. No puedo calificar como agradables ninguno de estos retornos: el destino al que me dirigía no ejercía sobre mí el menor magnetismo. Por lo tanto desconocía aquel nerviosismo que te invade al llegar al último tramo de un viaje. Claro que aún no había regresado nunca a Thornfield.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker