Jane Eyre
Jane Eyre —Así es. Ya sé: y recuerdo que has mencionado que se trata de algo que ha sucedido en mi ausencia. Nada importante, seguro, pero que en definitiva te ha afectado de algún modo. Cuéntamelo. ¿Se trata de un comentario de la señora Fairfax? ¿O acaso los cotilleos de los criados han herido tu sensibilidad?
—No, señor.
Dieron las doce. Esperé hasta que los dos relojes hubieron concluido sus cometidos, uno en forma de melódica serenata y el otro con golpes vibrantes y roncos. Solo entonces empecé a hablar.