Jane Eyre
Jane Eyre —El nombre del lugar donde he vivido y de la persona con quien compartà la casa es un secreto —repliqué firmemente.
—Un secreto que tiene todo el derecho del mundo a guardar, ante Saint John y ante quien desee —señaló Diana.
—Si ignoro toda su historia, no podré ayudarla —dijo él—. Y usted necesita ayuda, ¿no es as�
—La necesito y la he buscado hasta ahora, señor. He buscado a algún verdadero filántropo capaz de conseguirme un empleo que esté dentro de mis posibilidades y me reporte la remuneración imprescindible para vivir, lo mÃnimo suficiente para cubrir las necesidades básicas.
—Ignoro si soy o no un verdadero filántropo, pero sà sé que estoy dispuesto a hacer todo lo que esté en mi mano para asistirla en un propósito tan honrado como este. DÃgame primero dónde ha trabajado y qué tareas es capaz de desempeñar.
Ya me habÃa bebido el té. El refrigerio me habÃa animado tanto como a un gigante un buen trago de vino: dio energÃa a mis nervios destrozados y me permitió enfrentarme con serenidad a aquel juez joven y pertinaz.