Jane Eyre
Jane Eyre —En unos dos meses: se conocieron el pasado octubre en el baile del condado. Pero en casos como este, donde no hay obstáculos que entorpezcan la unión, altamente deseada desde todo punto de vista, los retrasos no tienen sentido. Se casarán tan pronto como la casa que sir Frederic les ha regalado esté lista para su vida en común.
La primera vez que me encontré a solas con Saint John después de saber la noticia, me sentà tentada a preguntarle si el hecho le entristecÃa, pero parecÃa tan poco necesitado de simpatÃa, que la idea de ofrecérsela me hizo recordar con vergüenza la tarde en que le planteé el tema. Además, ya habÃa perdido la costumbre de hablar con él: le revestÃa de nuevo una helada capa de reserva contra la que mi franqueza parecÃa rebotar. No habÃa mantenido su promesa de tratarme como a una de sus hermanas: continuamente hacÃa pequeñas diferencias entre nosotras, gestos mezquinos que no contribuÃan a crear un ambiente cordial. En resumen, la distancia que nos separaba ahora que sabÃa que éramos parientes y compartÃamos el mismo techo era mayor que cuando me trataba como a la maestra del pueblo, y cuando recordaba las confidencias que me habÃa hecho en el pasado, apenas podÃa entender su rigidez actual.
Por eso me sorprendió tanto que aquella tarde alzara la cabeza de repente del escritorio y exclamara: