Jane Eyre
Jane Eyre —Yo ya le tenÃa dicho a Mary que se casarÃan. SÃ, sabÃa que el señor Edward (John llevaba muchos años en la casa y por ello a menudo llamaba al señor por su nombre de pila) lo harÃa, y estaba seguro de que no tardarÃa mucho. ¡Y bien que ha hecho! ¡Le deseo que sean felices, señorita! —Y se quitó la gorra como muestra de respeto.
—Gracias, John. El señor Rochester me pidió que os diera esto a ti y a Mary.
Puse en su mano un billete de cinco libras. Sin esperarme a oÃr nada más, salà de la cocina, pero poco después, al pasar junto a la puerta de la cocina, sorprendà la siguiente conversación:
—Ella le conviene más que cualquier señorona. —Y añadió—: Tal vez no sea muy guapa, pero es honesta y tiene buen carácter, y al parecer él la encuentra bonita.
Escribà de inmediato a Moor House para informar de la noticia y explicar los motivos de mi acción con todo detalle. Diana y Mary manifestaron su apoyo incondicional, y la primera anunció su intención de visitarnos tan pronto como concluyera la luna de miel.
—Es mejor que no espere tanto tiempo —comentó el señor Rochester cuando le leà la carta de Diana—. Tengo la intención de prolongar la luna de miel para siempre, hasta que tu muerte o la mÃa le pongan fin.