Shirley
Shirley —¡Oh!, ahora es diferente: ahora me atrevo a hablarte.
—Sin embargo, soy el mismo, salvo en que he dejado al comerciante en el Hollow; ante ti tienes tan sólo a tu pariente.
—A mi primo Robert, no al señor Moore.
—Ni una pizca del señor Moore. Caroline…
En aquel momento oyeron el ruido que hacÃan en la otra habitación al levantarse; se abrió la puerta; se pidió el carruaje del poni; se solicitaron chales y sombreros; el señor Helstone llamó a su sobrina.
—Debo ir, Robert.
—SÃ, debes ir, o vendrán aquà y nos encontrarán, y yo, antes que encontrarme con todos los invitados en el corredor, saldré por la ventana; por suerte se abre igual que una puerta. Un minuto tan sólo, baja la bujÃa un instante; ¡buenas noches! Te beso porque somos primos y, siendo primos, uno, dos, tres besos están permitidos. ¡Buenas noches, Caroline!