Shirley
Shirley El camino más corto desde el Hollow hasta la rectoría serpenteaba cerca de cierta mansión, la misma junto a cuyos solitarios muros pasó Malone aquella noche mencionada en un capítulo anterior de este libro: la vieja casa denominada Fieldhead, que no estaba alquilada. Así la había tenido su propietario durante diez años, pero no estaba abandonada: el señor Yorke se había ocupado de mantenerla en buen estado, y en ella vivía un viejo jardinero con su mujer, que cultivaban los campos y cuidaban de que la casa estuviera habitable.
Si bien como edificio Fieldhead tenía pocos méritos que añadir a ése, podría decirse al menos que era pintoresco: su diseño arquitectónico irregular y los tonos grises y musgosos adquiridos con el paso del tiempo le daban derecho a tal epíteto. Las viejas ventanas con celosía, el porche de piedra, los muros, el tejado, los cañones de las chimeneas, todo abundaba en toques pastel y en luces y sombras de color sepia. Los árboles de la parte posterior eran robustos, bellos y frondosos; el cedro del jardín delantero era magnífico, y las urnas de granito del muro del jardín, así como el arco adornado con grecas de la verja, eran cuanto podían desear los ojos de un artista.