Shirley
Shirley El debilitamiento de su fuerza física y la depresión de su espíritu no habían contribuido a aumentar la presencia de ánimo ni la desenvoltura de Caroline, la cual, por naturaleza, no tenía demasiada confianza en sí misma, ni le dieron mayor valor para enfrentarse con desconocidos. Así pues, pese a las recriminaciones que ella misma se hacía, caminaba acobardada cuando subió con su tío por el amplio sendero pavimentado que conducía desde la verja de Fieldhead hasta su porche. Caroline traspasó aquel porche con reticencia, a la zaga del señor Helstone, para entrar en el sombrío y viejo vestíbulo.