Shirley
Shirley La pregunta pareció divertir a Malone extraordinariamente; se carcajeó durante tres minutos enteros antes de responderla.
—¿De qué dispone Sweeting? Pues de su arpa, o de su flauta, que viene a ser lo mismo. Tiene una especie de reloj de imitación; Ãdem con un anillo; Ãdem con un monóculo; eso es todo.
—¿Cómo se propondrÃa pagar siquiera lo que la señorita Sykes gasta en vestidos?
—¡Ja!, ¡ja! ¡Excelente! Se lo preguntaré la próxima vez que lo vea. Me mofaré de su presunción. Pero sin duda espera que el viejo Christopher Sykes se muestre generoso. Es rico, ¿no? Viven en una gran casa.
—Sykes tiene numerosos intereses.
—Por lo tanto debe de ser rico, ¿eh?
—Por lo tanto debe de tener muchas cosas en las que emplear su dinero, y en estos tiempos es tan probable que piense en retirar dinero de sus negocios para dotar a sus hijas como que yo sueñe con tirar mi casa para construir sobre sus ruinas una mansión tan grande como Fieldhead.
—¿Sabe qué oà el otro dÃa, Moore?
—No, quizá que estaba a punto de efectuar ese cambio. Sus chismosos de Briarfield son capaces de decir eso y tonterÃas mayores.