Shirley
Shirley Resuelta a no pecar de optimismo en la apreciación de la estima en que la tenÃa su primo, ahora Caroline solÃa pensar y hablar de ello de la forma más sucinta posible. TenÃa sus propias razones para mostrarse más pesimista que nunca respecto a sus perspectivas de futuro, y se entregaba cada vez menos a agradables retrospecciones sobre el pasado.
—Entonces, claro está —señaló la señorita Keeldar—, ¿tú sólo lo tolerabas, a tu vez?