Shirley
Shirley —Nada, Robert. —Pero se le quebró la voz.
—Es decir, nada que quieras contarme; no vas a depositar tu confianza en mÃ. Asà pues la separación va a convertirnos en completos desconocidos, ¿no?
—No lo sé; algunas veces temo que sÃ.
—Pero no deberÃa tener ese efecto. «¿Hemos de olvidar viejas amistades y viejos tiempos[92]?».
—Robert, no he olvidado nada.
—Creo que hace dos meses desde la última vez que estuviste en casa, Caroline.
—Desde que estuve dentro, sÃ.
—¿Has pasado alguna vez por allà mientras paseabas?
—Alguna que otra tarde he llegado hasta el lÃmite de los campos y he mirado hacia el valle. Una vez vi a Hortense en el jardÃn, regando sus plantas, y sé a qué hora enciendes la lámpara en la oficina de contabilidad: de vez en cuando he esperado hasta ver su resplandor; y te he visto inclinado entre la lámpara y la ventana. SabÃa que eras tú; casi podÃa trazar tu perfil.
—Qué raro que nunca nos encontráramos; algunas veces paseo hasta el lÃmite de los campos del Hollow tras el ocaso.
—Ya lo sé; una noche estuve a punto de hablarte, de tan cerca como pasaste.
—¿En serio? ¡Pasé cerca de ti y no te vi! ¿Iba solo?