Shirley
Shirley —Es cierto, pero en mà hay dos naturalezas, Lina: una para el mundo y los negocios, y otra para el hogar y el ocio. Gérard Moore es un hueso duro de roer, educado para fábricas y mercados; la persona a la que llamas primo Robert es a veces un soñador que vive lejos de la pañerÃa y la oficina de contabilidad.
—Las dos naturalezas te sientan bien; creo que tu ánimo y tu salud son buenos: has perdido por completo ese aire atormentado que, hace unos meses, le dolÃa a uno verte en la cara.
—¿Es eso lo que ves? Desde luego me he desembarazado de ciertas dificultades: he sorteado los bancos de arena y estoy en mar abierto.
—¿Y con viento favorable, puedes esperar ahora realizar un viaje apacible?
—Puedo esperarlo, sÃ, pero la esperanza es engañosa: no hay modo de dominar ni el viento ni las olas; rachas y oleajes inquietan sin cesar el rumbo del marino, que no osa desechar de sus pensamientos la perspectiva de la tempestad.
—Pero estás preparado para el viento; eres un buen marino, un hábil capitán; eres un hábil piloto, Robert: capearás el temporal.