Shirley
Shirley —¿A su enamorado? —dijo de inmediato—. Le dio una ducha con la bomba, ¿no es eso? Seguro que a mà me harÃa lo mismo con sumo gusto. Me gustarÃa provocar al viejo turco, pero no quiero perjudicarte a ti. No obstante, distinguirÃa entre un primo y un enamorado, ¿no?
—¡Oh! No pensarÃa en ti como tal, desde luego que no; las discrepancias que os separan son exclusivamente polÃticas, pero no quisiera que la brecha se agrandara, y es muy irritable. Ahà está, en la verja del jardÃn. ¡Por tu propio bien y por el mÃo, Robert, vete!
Estas palabras se acompañaron de un gesto suplicante y de una mirada que aún lo era más. Moore cubrió un instante las manos enlazadas de Caroline con las suyas; respondió a la mirada de los ojos alzados de su prima, bajando la vista para mirarla; dijo: «¡Buenas noches!», y se fue.