Shirley
Shirley Si crees, por este preludio, lector, que se prepara algo parecido a una novela romántica, no habrás estado jamás tan equivocado. ¿Esperas sentimientos y poesÃa y ensoñación? ¿Esperas pasión y estÃmulo y melodrama? Modera tus expectativas, limÃtalas a algo más modesto. Tienes ante ti algo real, frÃo y sólido; algo carente de romanticismo como el lunes por la mañana, cuando todos los que tienen trabajo se despiertan con la conciencia de que deben levantarse y encaminarse a donde deben realizarlo. No se niega tajantemente que vayas a probar la excitación, quizá hacia la mitad y el final de la comida, pero está decidido que el primer plato colocado sobre la mesa será el que podrÃa comer un católico —sÃ, incluso un católico inglés— en Viernes Santo: serán lentejas frÃas y vinagre sin aceite; será pan ácimo con hierbas amargas, y no habrá cordero asado.
