Shirley

Shirley

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Emprendieron camino; echaron a correr. Toparon con muchas tapias que las entretuvieron, pero no las desanimaron. Shirley tenía el paso firme y ágil: podía saltar como una cierva cuando le interesaba. Caroline, menos osada y diestra, se cayó un par de veces, y se hizo alguna magulladura, pero volvió a ponerse en pie sin vacilar, afirmando que no se había hecho daño. El último campo estaba rodeado por un seto de espino blanco y perdieron tiempo buscando una brecha para atravesarlo; la abertura, cuando la encontraron, era muy estrecha, pero consiguieron pasar por ella: los largos cabellos, la suave piel, las sedas y muselinas no quedaron intactos, pero lo que lamentaron profundamente fue que aquel obstáculo había estorbado su prisa. Al otro lado del seto encontraron el arroyo, que discurría por su cauce profundo y accidentado: en aquel punto había un estrecho tablón que servía como puente y era el único modo de pasar al otro lado. Shirley había pasado por el tablón sin temor más de un vez; Caroline no se había arriesgado nunca a hacerlo.

—Yo te llevaré en brazos —dijo la señorita Keeldar—. Eres muy ligera y yo no soy débil; déjame intentarlo.

—Si me caigo, puedes pescarme —fue la respuesta de Caroline, que notó un agradecido apretón en la mano.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker