Shirley
Shirley —No temas que no tenga resuello para correr tan rápido como tú, Shirley. Cógeme de la mano; crucemos directamente por los campos.
—Pero ¿podrás saltar los muros?
—Esta noche sÃ.
—¿No te dan miedo los setos y los arroyos que por fuerza tendremos que atravesar?
—Puedo atravesarlos.