Shirley
Shirley —Hay una pequeña entrada en la parte de atrás, además de la verja; se abre mediante un mecanismo secreto que yo conozco. Lo intentaré.
—No sin mi permiso.
La señorita Keeldar sujetó a Caroline por la cintura con ambos brazos y la retuvo.
—No darás un solo paso —prosiguió con tono autoritario—. En este momento, a Moore le escandalizarÃa y le avergonzarÃa vernos a una o a otra. Los hombres no quieren nunca mujeres cerca en ocasiones de auténtico peligro.
—Yo no le molestaré, le ayudaré —fue la contestación.
—¿Cómo? ¿Inspirándole heroÃsmo? ¡Bah! No estamos en los tiempos de los libros de caballerÃas; esto no es un torneo del que vayamos a ser espectadoras, sino una lucha por el dinero, los alimentos y la vida.
—Es natural que yo esté a su lado en estos momentos.
—¿Como reina de su corazón? ¡Su fábrica es su amante, Cary! Con el respaldo de su fábrica y sus telares, tiene todo el aliento que necesita y que conoce. No es por amor ni por belleza, sino por los libros mayores y los paños finos por lo que va a romper una lanza. No seas sentimental; Robert no lo es.
—Yo podrÃa ayudarle. Iré a buscarlo.