Shirley

Shirley

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Robert —consciente quizá de que la mirada de Caroline se había desviado hacia él y que en él se detenía, aunque no había levantado la vista ni le había dado respuesta— dejó el libro de grabados y, acercándose, se sentó junto a su prima. Caroline reanudó la conversación con Louis, pero, aunque hablaba con él, sus pensamientos estaban en otra parte: su corazón latía del lado hacia el cual tendía su mirada. Reconocía un aire firme, varonil y bondadoso en Louis, pero se inclinaba ante el secreto poder de Robert. Estar tan cerca de éste —aunque él permaneciera mudo, aunque no le rozara siquiera el fleco del chal ni el blanco dobladillo del vestido— actuaba sobre ella como un hechizo. De haberse visto obligada a hablar sólo con él, la habría coartado, pero, en libertad para dirigirse a otra persona, la estimulaba. Su discurso fluyó sin cortapisas: alegre, jovial, elocuente. La mirada indulgente y los modales plácidos de su interlocutor estimularon su desparpajo; el placer sobrio que traslucía la sonrisa de Louis consiguió extraer cuanto de chispeante había en su personalidad. Caroline percibía que aquella noche estaba causando una impresión favorable y, dado que Robert era espectador, se sintió satisfecha; de haber sido requerido él en otra parte, el derrumbe habría sucedido inmediatamente al estímulo.

Pero el deleite de Caroline no iba a brillar mucho tiempo en todo su esplendor: pronto lo tapó una nube.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker