Shirley
Shirley EL SEÑOR YORKE
continuación
Era el caballero de Yorkshire por excelencia en todos los aspectos. Tenía unos cincuenta y cinco años de edad, pero a primera vista parecía aún mayor, pues tenía los cabellos de un blanco plateado. Su frente era ancha, pero no alta; tenía el rostro sano y de buen color; se veía la dureza del norte en sus facciones, igual que se oía en su voz; todos y cada uno de sus rasgos eran puramente ingleses, sin una sola huella normanda; era una faz que carecía de elegancia, nada clásica, nada aristocrática. Las personas distinguidas la habrían llamado vulgar, quizá; las personas sensibles la habrían calificado de característica; a las personas perspicaces les hubiera deleitado su vigor, su sagacidad e inteligencia. La tosquedad, pero también una auténtica originalidad, se hallaban impresas en todas sus facciones, latentes en todos sus pliegues. Pero era un rostro indómito, desdeñoso y sarcástico; el rostro de un hombre difícil de conducir e imposible de manejar. Era bastante alto, de buena complexión, enjuto y fuerte, y todo en su porte era majestuoso; no había nada en él que resultara ridículo.
