Villette
Villette —Sortez d’ici[424]! —replicó su primo, todavÃa más duramente que ella.
—Llamaré a père Silas; le llamaré ahora mismo —amenazó madame con obstinación.
—Femme! —gritó el profesor, pero no con su voz profunda sino en un tono agudo y excitado—. Femme! Sortez à l’instant[425]!
Estaba fuera de sÃ, y yo le amé en su ira con una pasión que jamás habÃa sentido antes.
—Lo que hace está mal —dijo madame—; es tÃpico de un hombre con su temperamento imaginativo e inestable; un paso impulsivo, insensato, disparatado; un proceder humillante, despreciable para las personas de carácter más firme y decidido.
—No sabe lo que hay de firme y decidido en mà —repuso monsieur Paul—, pero pronto lo verá; los hechos se lo demostrarán. Modeste —prosiguió con menos fiereza—, sea amable, sea compasiva, sea una mujer; mire este pobre rostro, y muestre un poco de ternura. Sabe que soy su amigo, y el amigo de sus amigos; a pesar de sus insultos, sabe bien que soy un hombre en quien se puede confiar. No tengo inconveniente en sacrificarme yo, pero se me parte el corazón al ver lo que tengo ante mÃ; debo recibir y ofrecer consuelo. ¡Déjeme!