Villette
Villette Empieza a helar por las noches; noviembre ha enviado sus brumas con antelación; el viento lanza su aullido otoñal; pero… él está en camino.
El cielo está negro y muy cargado; una masa de cirros llega del oeste; las nubes adoptan extrañas formas: arcos y enormes radiaciones; amanecen mañanas resplandecientes: gloriosas, reales y purpúreas, como un monarca en su trono. Los cielos están en llamas, tan furiosos que emulan el fragor de la batalla; tan sanguinarios que convierten cualquier victoria en una infamia. Conozco algunos signos del cielo; me he fijado en ellos desde mi niñez. ¡Dios mÃo, cuida ese barco! ¡Oh, protégelo!
El viento rola al oeste. ¡Paz, paz, Banshee[436], que entonas tu lamento fúnebre bajo las ventanas! Soplará con fuerza… levantará grandes olas… gemirá inquieto durante mucho tiempo: por más vueltas que doy por la casa, no puedo calmar su furia. Con el paso de las horas, parece arreciar: a medianoche, todos los que están en vela oyen y temen una violenta tempestad del sudoeste.