Villette
Villette —Donde me lleve el Destino. Pretendo ganarme el sustento donde pueda.
—¡Ganarse el sustento! —repitió, consternada—. Entonces ¿es usted pobre?
—Tan pobre como Job.
—¡Bah! ¡Qué fastidioso! —exclamó tras una pausa—. Pero yo sé lo que eso significa; en casa todos son pobres: papá, mamá y todos los demás. Papá es el capitán Fanshawe, un oficial retirado; aunque es de buena familia, y algunos de nuestros parientes son muy distinguidos, mi tÃo y padrino De Bassompierre, que vive en Francia, es el único que nos ayuda: se encarga de la educación de las chicas de la familia. Tengo cinco hermanas y tres hermanos. Al final nos casaremos… supongo que con caballeros ya mayores y con dinero. Papá y mamá se ocupan de eso. Mi hermana Augusta se ha casado con un hombre que parece mucho más viejo que papá. Augusta es muy guapa, no de mi estilo, sino morena; su marido, el señor Davies, contrajo la fiebre amarilla en la India y aún conserva el color de una guinea, pero es rico, y Augusta tiene su propio carruaje y una buena posición, y todos pensamos que ha hecho una boda inmejorable. Eso es mejor que «ganarse el sustento», como usted dice. Por cierto, ¿es usted inteligente?
—No… en absoluto.
—¿Sabe tocar el piano, cantar, hablar tres o cuatro lenguas?