Villette
Villette —No me irÃan mal. Ya sabe que estoy muy disgustada con madame Svini.
Él continuó examinándome. Cuando por fin emitió un juicio, éste fue tan enigmático como las palabras que lo habÃan precedido.
—Contrátela. Si en su naturaleza predomina el bien, la acción se verá recompensada; en caso contrario… eh, bien!, ma cousine, ce sera toujours une bonne oeuvre[27].
Y después de inclinar la cabeza y decir bon soir, aquel ambiguo árbitro de mi destino desapareció. Y madame me contrató aquella misma noche. Gracias a Dios no tuve necesidad de regresar a unas calles desiertas, lóbregas y hostiles.