Villette
Villette Lo repito, madame era una mujer extraordinaria y muy competente. Aquella escuela ofrecía un ámbito demasiado limitado a su talento; debería haber gobernado una nación entera, o haber presidido una turbulenta asamblea legislativa. Nadie habría conseguido intimidarla, ni alterar sus nervios, ni agotar su paciencia, ni superarla en astucia. Ella sola habría podido desempeñar las funciones de un primer ministro y de un superintendente de policía. Prudente, firme, desleal; reservada, astuta, desapasionada; vigilante e inescrutable; perspicaz e insensata… y además completamente decorosa, ¿qué más podía desearse?