Villette
Villette En la parte posterior de la casa había un amplio jardín, y en verano las alumnas vivían prácticamente al aire libre entre los macizos de rosas y los árboles frutales. Bajo el gran berceau[35] cubierto de parras, se sentaba madame Beck en las tardes estivales y hacía venir a las diferentes clases, por turnos, para que se sentaran a su alrededor a leer y coser. Mientras tanto, los maestros iban y venían para dar breves y animadas charlas, más que clases, y las alumnas tomaban nota o no de sus enseñanzas, según su predisposición, convencidas de que, en caso de descuido, podrían copiar los apuntes de sus compañeras. Además de los jours de sortie[36] establecidos cada mes, las fiestas católicas se sucedían a lo largo del año; y a veces, en una mañana radiante o en una tarde apacible de verano, llevaban a las internas a dar un largo paseo por el campo y las agasajaban con gaufres y vin blanc, o leche fresca y pain bis o pistolets au beurre (bollos de mantequilla) y café. Todo aquello era muy agradable y madame Beck parecía la bondad personificada; los profesores no eran tan malos, pues podrían haber sido peores; y las alumnas quizá resultaran un poco ruidosas y maleducadas, pero eran el compendio de la salud y la alegría.