Villette
Villette —Basta ya, señorita Fanshawe. Supongo que debo entender que monsieur Isidore es su benefactor: que es de él de quien ha aceptado usted esa costosa parure; que es él quien le regala los ramilletes y los guantes.
—Se expresa usted de un modo tan desagradable —dijo ella— que apenas sé qué contestar; lo que quiero decir es que, de vez en cuando, concedo a Isidore el placer y el honor de obsequiarme alguna bagatela.
—Da lo mismo… Ginevra, para ser sincera, no sé mucho de estas cosas, pero creo que está obrando muy mal… terriblemente mal. Sin embargo, quizá tenga la certeza de poder casarse con monsieur Isidore… ¿ha obtenido ya el consentimiento de sus padres y de su tÃo? ¿Le ama usted sin reservas?
—Mais pas du tout! (siempre recurrÃa al francés para decir algo especialmente cruel o perverso). Je suis sa reine, mais il n’est pas mon roi[60].
—Perdone, pero creo que sus palabras no reflejan más que necedad y coqueterÃa. No hay nada admirable en usted; sin embargo, no duda en aprovecharse de la bondad y del bolsillo de un hombre por el que siente una total indiferencia. Monsieur Isidore le gusta mucho más de lo que piensa, o de lo que desea admitir.