Villette
Villette Los padres cerraron la boca. Blanche y Angélique contribuyeron a zanjar el asunto cantando a dúo las alabanzas de su médico; las demás alumnas las secundaron, declarando unánimemente que, cuando estuvieran enfermas, sólo querrÃan al doctor John; y madame se echó a reÃr, y los padres la imitaron. Los habitantes de Labassecour deben de tener un amor filial desmedido: al menos llevan demasiado lejos la indulgencia con sus vástagos; en la mayorÃa de los hogares, la voluntad de los hijos se convierte en ley. Madame adquirió fama de haber actuado en aquella ocasión con un espÃritu de maternal parcialidad: su prestigio se acrecentó; jamás habÃa sido tan apreciada como directora.
Aún hoy sigo sin comprender por qué arriesgó hasta ese punto sus intereses por el doctor John. Lo que murmuraba la gente, lo sé muy bien: todo el internado —alumnas, profesores, criados incluidos— aseguraba que iba a casarse con él. Lo daban por hecho: la diferencia de edad no era ningún obstáculo a sus ojos; el matrimonio se celebrarÃa.