Villette
Villette —C’est juste —dijo ella con su air de bonté[84]; y me invitó a recluirme en él siempre que quisiera, afirmando que, al no estar encargada de la vigilancia, no tenÃa por qué pasear con las alumnas: sólo debÃa permitir ir a sus hijas para que practicaran inglés conmigo.