Villette

Villette

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En aquella época, recuerdo muy bien lo que podía alterarme; ciertos fenómenos climáticos, por ejemplo, casi me asustaban, pues despertaban al ser que yo siempre tenía aletargado, y avivaban en mí un ansia que no podía satisfacer. Una noche estalló una tormenta; una especie de huracán nos sacudió en nuestras camas: los católicos se levantaron aterrorizados y se pusieron a rezar a sus santos. La tempestad se apoderó de un modo tiránico de mí: me desperté bruscamente, obligada a seguir viviendo. Me levanté, me vestí y, saliendo por la ventana que había junto a mi lecho, me senté en el alféizar, con los pies en el tejado de un edificio contiguo de menor altura. Llovía, el viento soplaba con fuerza y estaba oscuro como boca de lobo. Dentro del dormitorio, profesoras y alumnas se habían reunido consternadas en torno a una pequeña lámpara y rezaban en voz alta. Me sentí incapaz de entrar: era demasiado intenso el placer de quedarme en medio de aquel caos, de la oscuridad y del fragor de la tormenta, recitando una oda que el lenguaje humano habría sido incapaz de pronunciar; y demasiado glorioso y terrible el espectáculo de las nubes, desgarradas y atravesadas por blancos y cegadores rayos.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker