Villette
Villette La vehemencia apenas reprimida de un carácter tan irritable encendÃa sus mejillas y convertÃa sus miradas en afilados dardos; un carácter al que lo insensato, lo sensiblero, lo vacilante, lo huraño, lo afectado y, sobre todo, lo inflexible, podÃa volver de pronto violento e implacable. El silencio y la atención eran el mejor bálsamo que podÃa aplicar: le escuché.
—Todo está a punto de irse al traste —empezó—. Louise Vanderkelkov se ha puesto enferma… al menos eso afirma su ridÃcula madre; por mi parte, estoy seguro de que podrÃa actuar si quisiera: lo único que le falta es buena voluntad. Interpretaba un rôle, como sabe, o no sabe… da igual: sin ese rôle, la obra no puede representarse. No quedan más que unas horas para aprenderlo: ni una sola alumna atenderÃa a razones o aceptarÃa hacerlo. En verdad no es un papel interesante, ni agradable; su infame amour-propre, ese mezquino defecto que tanto abunda en las mujeres, se lo impedirÃa. Las mujeres inglesas son las mejores o las peores de su sexo. Dieu sait que je les déteste comme la peste, ordinairement[123] —dijo entre dientes—. Me dirijo a una inglesa para que venga en mi auxilio. ¿Cuál es su respuesta… sà o no?